Lucas Mallada Pueyo, ingeniero de minas, paleontólogo y escritor, nació en Huesca el 18 de Octubre de 1841 y falleció en Madrid el 7 de Febrero de 1921 a los 79 años de edad.
Sus padres también eran altoaragoneses, originarios de Lupiñen y Permisan, pueblos ambos de la provincia de Huesca.  La familia vivía en la ciudad de Huesca porque el padre era funcionario de la Secretaria del Ayuntamiento de Huesca.
Cuando Lucas Mallada tiene 7 años, por motivos profesionales del padre, la familia se traslada a vivir a Zaragoza y allí desarrolla sus estudios de bachillerato para posteriormente y por motivo de un nuevo traslado familiar a Madrid, cursar allí la carrera de Ingeniería de Minas.  En 1878 contrajo matrimonio con Concepción Domingo Roca, de la que tuvo dos hijas.
Fue uno de los pioneros de la Geología.  En 1870 y hasta 1889 recorre toda España, siendo un investigador clave, formando parte de la comisión encargada de la realización del primer Mapa Geológico de España y que fue el origen del actual Instituto Geológico y Minero de España. 
Estos viajes le permiten adquirir un conocimiento científico, económico, político y social de todas las provincias, que va plasmando en una serie de artículos y sus ideas despiertan el movimiento conocido como el Regeneracionismo, que no es un movimiento político, sino un deseo de realismo, de conocimiento de la verdadera estatura de la España de ese momento, para añadirle altura y solidez que contrasta con las utopías de una parte importante de la población que habiendo quedada retrasada y aislada, creía vivir en el mejor de los mundos.
En 1880 es nombrado Catedrático de Paleontología en la Escuela de Minas y durante esta época es propuesto para Ministro y Alcalde de Madrid, cargos que rechaza, pero mantiene contacto con el Rey, al que informa de sus ideas en sus famosas Cartas Aragonesas dedicadas a Su Majestad.  Fue amigo de Joaquín Costa y Santiago Ramón y Cajal.
En 1890 escribe Los Males de la Patria y la Futura Revolución Española, que ejerció una notable influencia en los componentes de la Generación del 98, ya que Serafín Baroja, compañero de profesión de Lucas Mallada, pasó esta información a su hijo Pio y este a su vez a Azorín y Maeztu.
En 1895 fue nombrado miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid. 
Se jubiló en 1910 y recibió las grandes cruces de Isabel La Católica y la de Alfonso XII.
Pidió en su testamento que quería el entierro más modesto posible, por lo que su muerte pasó casi desapercibida y estuvo olvidado durante bastantes años, hasta que en Huesca, le fue tributado un homenaje póstumo en 1925, con la inauguración de un monolito con su imagen y una lápida de recuerdo en la fachada de su casa natal en la Calle San Orencio.  Ya posteriormente y en el paseo que lleva su nombre, fue también inaugurado un conjunto de esculturas en su recuerdo.
Fue una de las personalidades más interesantes y desde luego uno de los grandes sabios españoles de la segunda mitad del siglo XIX.